viernes, 29 de mayo de 2009

retazos

¿Has posado alguna vez tus pies descalzos sobre la hierba mojada, sin pisarla? ¿Te has parado a escuchar el sonido del viento entre los árboles del bosque? Su música entre hojas y ramas, el infinito gorjeo de los pájaros, la verde espesura que conforma tu alma dentro del bosque que la habita. Has subido la cuesta que conducía a la montaña y has cogido desde el centro la orilla. ¿Has acariciado el pelo de una mujer o un niño con mimo?. Te has reído de ti mismo y has respetado algo que no entendías. Te has parado en un sitio sólo para perder el tiempo. Has jugado con tu imaginación hasta no distinguir la realidad de la ficción y has vuelto a empezar de nuevo al día siguiente. ¿Has manipulado y lo has sido, engañado, llorado, regalado, querido, amado, participado, mentido, sacrificado, creado, compartido, perdido, creído en algo alguna vez? Has cogido entre las manos un puñado de tierra y has jugado con ella, dejando escapar poco a poco los infinitos granos del polvo entre los dedos. Has perdido el respeto por la nada. Te has bañado desnudo a la luz de la luna, acompañado de ella. Has hecho el amor bajo el agua y te has dejado empapar por la lluvia. Has dormido junto a alguien y al girarte has visto un ángel dormido. Has jugado con charcos que reflejaban el arcoiris sobre el cemento o la tierra de algún camino. Has deseado volar, has querido escaparte, quedarte en el mismo sitio, no aparecer, estar allí, volver, irte, fundirte con el ritmo universal dejándote llevar. Has vuelto sobre tus pisadas. Has cometido los mismos errores y algún otro nuevo. Te ha ocurrido lo que no esperabas y además has sonreido. Te han decepcionado y sorprendido. Has guardado secretos que llevarás siempre contigo. Te has sentido alegre, dichoso, eterno, uno más como ninguno en el infinto espacio lleno de recuerdos. Ése eres tú y no estabas sólo. Has vivido.

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